Estrategia Corporativa y Estrategia Personal

Estrategia Corporativa y Estrategia Personal

El año pasado, por estas mismas fechas, mencionaba en un artículo también publicado en este sitio(1), cómo el pensamiento estratégico es una herramienta poderosa que, más allá de su aplicación en el ámbito empresarial, tiene un impacto significativo en el desarrollo personal y la consecución de metas individuales. La integración de éste, con sus principios y metodologías en nuestra vida cotidiana puede ayudarnos a transformar intenciones abstractas en resultados tangibles, permitiéndonos alcanzar un equilibrio entre nuestras aspiraciones y la realidad que nos rodea. Después de la experiencia que me han trasladado amigos, colegas y profesionales varios sobre el pobre resultado que han obtenido en el curso pasado, de las ideas expuestas entonces he decidido concretar algo más, como desplegar una estrategia personal a partir de una comparación entre dos realidades: la corporativa de cualquier empresa y la personal, que podría corresponder con la de cualquier persona, como podría ser un trabajador de esa misma organización. En el gráfico se muestra una comparativa entre el establecimiento de una Estrategia Corporativa y una Estrategia Personal, que pone de manifiesto la forma en que podemos aplicar la metodología de la primera en nuestros propósitos de año nuevo, formulando una autentica Estrategia de desarrollo Personal   Pero esta figura contempla dos momentos diferentes de la realidad de ambos. En una estamos en una fase de madurez (la corporativa) la que nos debe señalar el camino a seguir y la otra (la personal) en sus inicios. La primera, partió de su idea inicial aplicada a una linea de negocio, la que a priori le proporcionaba un mayor nivel de beneficios o mayor facilidad de aprendizaje para su continuidad con las siguientes líneas. Aprendizaje que evalúa periódicamente y que modifica, si hiciera falta, para obtener los beneficios previstos.

Con el aprendizaje de esa primera línea se avanza en el desarrollo de otras líneas de negocio.

Todo ello a partir del uso de una serie de herramientas que variarán si estamos en presencia de mercados de oferta (DAFO, Análisis competitivo, Benchmarks…) o de demanda (Experiencia de cliente, Estrategias diversas de Innovación…) y entender el entorno de negocio donde se enclava su actividad (PESTEL). Un aprendizaje, que se desprende de muchos fracasos, es como abordar inicialmente demasiadas líneas de negocio a la vez: suelen desembocar en esfuerzos dispersos que no logran generar un impacto significativo. Estrategia Personal. Nuestra vida se despliega en una serie de Ámbitos, como las líneas de negocio corporativas, que nos son propios y, por tanto, pueden variar de una persona a otra. Una vez listados, deberían ser priorizados, como al inicio lo son las líneas de negocio corporativas. ¿Cuáles son los ámbitos más interesantes para mí, teniendo en cuenta la situación de mi entorno personal y de la sociedad donde vivo? Como muestra la experiencia del ámbito corporativo, ser muy ambicioso inicialmente en este punto, suele llevar al desánimo temprano, al comprobar que no se está alcanzando ninguno, o casi ninguno de los objetivos planteados en cada ámbito. Escogidos los ámbitos de actuación, se deberían definir los objetivos a alcanzar en cada uno de ellos, teniendo en cuenta los valores y la personalidad, junto a los recursos (tiempo, dinero, formación, aptitudes…) de que se dispone. Inicialmente se sugiere no considerar mas de tres ámbitos, donde cabe hacer:
  • Dónde Estoy. Análisis de la situación actual, con los logros, fracasos y aprendizajes acumulados, utilizando herramientas del análisis estratégico. Generalmente bastará con DAFO o PESTEL, si bien en algunos casos podríamos considerar herramientas más propias de mercados de demanda, donde la Innovación y la Experiencia de Cliente, desempeñan un papel fundamental.
  • Adónde quiero ir. Definiendo para ello Objetivos que deberán ser SMART (Específicos, Medibles, Alcanzables, Relevantes y Temporales). Como he mencionado en otro artículo también en Creando Valor(2), formular adecuadamente el reto a abordar es un área fundamental si queremos progresar en nuestra estrategia de vida. Veamos algunos ejemplos:
    • Ir al gimnasio. Mejor, “ir al gimnasio 1h tres días a la semana
    • Aprender IA. Mejor “En tres meses debo estar matriculado en un curso de IA que me permita ……
    • Mejorar la comunicación con mis padres. Mejor: “llamarlos una vez a la semana y comer con ellos una vez al mes”.
  • Plan de Acción y Seguimiento. Qué acciones desarrollar para alcanzar los objetivos, la evaluación periódica de cada uno de ellos (mensual, trimestral o semestral) y su reformulación, si ello fuera necesario.
No es el Decir, sino el Hacer lo que determina el cambio. La limitación inicial de ámbitos puede levantarse, según se avance en el desarrollo de la Estrategia de Vida y se vayan cumpliendo los objetivos y se haya obtenido la experiencia necesaria para su gestión Este uso del pensamiento estratégico en nuestra vida personal no termina con la consecución de un objetivo. Es esencial reflexionar sobre la experiencia desarrollada, identificar éxitos y áreas de mejora y aplicar estos aprendizajes a futuros objetivos. Es éste un ciclo de mejora continua que fomenta el crecimiento personal y profesional.

Francisco Martínez Consultor y Profesor en Dirección Estratégica francisco.martinez@creandovalor.es creandovalor.es Enero 2025

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